BREVE HISTORIA DE UNOS CONJUNTOS DE CORTE MODERNO. Por Frasco Terron

Publicado: 14/03/2015 en Uncategorized

Mi amigo Quisco de Asís colgó el otro día en mi muro dos fotos de hace 30 años, de la I Muestra Pop-Rockera de Córdoba, tocando en uno de los grupos “eléctricos” que formamos en esos años, Sociedad Café. Eso, y que estoy inmovilizado en casa con un trancazo de categoría, me han llevado a realizar un ejercicio de memoria recordando esos bonitos, salvajes y difusos años (entre 1978 y 1988 más o menos) de actividad musical en grupo .

Desde que llegamos a Rute en 1975, mi hermano Juanma (un gran guitarrista y músico) llevaba ya varios años componiendo temas propios, que grabábamos a dos guitarras en casetes que aún conservo, junto a versiones de temas de Jimi Hendrix, Cream, Dr. Feelgood, Hot Tuna o The Earl Scruggs Revue (nuestro espectro musical era muy amplio: rocanrol clásico, hard rock, pop, progresivo, sinfónico, jazz en todo su ámbito, desde el bebop a la más moderna fusión de entonces, blues, funk, soul, country…música en toda su extensión); pero no fue hasta el invierno de 1978 cuando empezamos a ensayar con nuestro inseparable Quisco de Asís, mi Javielo y José Canuto, y formamos MOGOLLÓN (el nombre lo inventó el Quiyo Roldán) debutando en el Club Juvenil de Rute con instrumentos prestados por los dos grupos que había en Rute por entonces, Los Caníbales y Nueva Experiencia, y con temas instrumentales como “Viva el porro”, “Obertura”, “La tizne”, “Vocación de luciérnaga” o “Asalto al castillo”. Trás un par de actuaciones en el Cine de la calle del Agua y en el campo de fútbol (con incendio incluido de una mesa de luces casera que hizo Miguel Angel Hitos), nuestra primera salida fue al año siguiente en Lucena, en un festival variopinto donde los cabezas de cartel eran el Elvis Presley de Cabra, así se anunciaba, y Los Pikitos, un grupo rumbero que atrajo a todos los gitanos de la comarca. Poco después nos quedamos en trío, Juanma, Quisco, y yo a la batería, dando un bonito concierto en la Feria de Rute, con el equipo de Medina Azahara.

Tras ésto entra Antonio Gómez (mi grandísimo amigo Antonio) a la batería y yo vuelvo a mi bajo de siempre, nos cambiamos el nombre a PUPPA, ya en los 80 y yá con instrumentos propios, mi bajo Ibanez y las dos Fender Stratocaster de Juanma y Quisco. Años intensísimos, poco equilibrados y muy divertidos, con ensayos memorables acompañados ocasionalmente de bebidas y sustancias “alegres”. No se me olvida una noche grande en el Mesón Los Naranjos, regentado entonces por Ramón y Alfredo, con un concierto en tres estilos, uno como “Puppa”, otro de rocanrol puro como “Los Fresquillos” (versiones de Carl Perkins, Elvis, Moris y temas propios muy particulares como “Beberemos cerveza fría en el bar del Madre Mía”, “Fea” o “Menos autonomía y más droga”) y otra jazzística como “Jazz se murió el burro”. Aunque nuestro hito en esos años fue en 1982, en el Concurso Andaluz de Rock Alcazaba de Jerez; con 52 grupos presentados con maqueta, se realiza una primera selección y se hace una eliminatoria el 21 de agosto tocando un solo tema (luego allí obligaban a tocar otro primero para control de sonido, y en el remolque del camión donde trajimos los instrumentos ensayamos un tema de Stanley Clarke). La canción era “Fantasmas”, que dió un pelotazo, y nos clasificaron para las semifinales, el 4 de septiembre, ya con 4 temas y con la incorporación de Ben al saxo y flauta (actuó de grupo invitado Triunvirato, un grupo jerezano con uno de los mejores bajistas de entonces, Ignacio Cintado), y de allí a la final, con media hora de concierto, un 11 de septiembre en plena Feria de Jerez, con más de 3000 asistentes, junto a Danza Invisible (los ganadores), Jaleo (de Córdoba) y Rompehielos (de Sevilla, los mejores, pero todo estaba “enfocado” a los otros); como grupo invitado actuó Gabinete Caligari, que acababa de grabar su primer single; en el camino se quedaron grandes grupos como “091”, “Los Destrozamitos” o “Angel y los Vecinos del Quinto” (me encantaban estos ceutíes impresentables). Tambien se quedaron allí unas cuantas neuronas por la acción de las juergas posteriores.

Ya sobre 1984 entra Manolo de Lucena a la batería, pasando Antonio Gómez a la percusión; en los años siguientes grabamos un par de maquetas en los Estudios Sonisur de Montilla, los temas son más funk y elaborados (“El ritmo es mi negocio”, “Ya es tarde”, “Trabajo y amor”, “La respuesta”, “Siete hijos”, “En Córdoba solo hay negros”, “Todas las madres huelen la ropa de sus hijos”…) y dimos bastantes conciertos. Destacaría los de la Muestra Poprockera de Córdoba en el Teatro de la Axerquía, ya con el nombre de SOCIEDAD CAFÉ, con muy buenas acogidas. En Córdoba, como recuerda Manolo Medina en una bonita crónica que leí hace un tiempo, en esos años había un gran ambiente musical, centrado en las radios (Radio Córdoba, Radio Popular y Radio Lupa), los locales de ensayo, los pubs (El Billar, Tendido 7, Feeling, Varsovia) y los conciertos en La Axerquía y en la Facultad de Filosofía y Letras; y había muchos grupos de variopintos estilos: “Jaleo” (con distintas formaciones y nombres como “Merienda de Negros), “Yacentes”, “Tarik y La Fábrica de Colores”, “Religión”, “Pabellón Psiquiátrico”, “Colectivo Paralelo”, “Toca Madera”, “Shock”, “Adrenalina”, “Mefistófeles”, “Jesús Astorga Band”…). Llegamos a otra final en 1985 en el I Certamen de Pop Rock Villablanca de Fuengirola, con tele (Canal Sur) incluida, un certamen de gran nivel, junto a La Guardia (los ganadores), El Desprecio, y un grupo almeriense que no recuerdo (por cierto que Jesús Ordovás, un mito de la radio y la crítica musical, nos felicitó y puso nuestras maquetas un buen tiempo en su mítico programa Diario pop) . También nos invitaron en ese año a participar en una de las semifinales del Festival de Benidorm, que ese año se dedicó a grupos de pop-rock con intención de darle un cambio radical, no le hicimos mucho caso (lo ganó un grupo sevillano, Círculo Vicioso). Buenos años también, con colaboraciones en un par de conciertos de amigos músicos malagueños a la percusión y teclados, y Bibiano y el Keke siempre ayudándonos en todo.

Después, llegaron los distintos trabajos profesionales, traslados a otras ciudades y otras circunstancias, que hicieron imposible continuar el tema. Eso sí, Juanma, Antonio y yo, todavía dimos un par de conciertos muy divertidos y cañeros, como trío, para matar el gusanillo, con el nombre de AMORES QUE MATAN.

En fin, todo esto no ha sido un ejercicio de nostalgia babosilla (mi tiempo es el que me despierta cada día), pero me he reído mucho recordando todo estos detalles y muchas otras situaciones más de esos años, que nunca incluiría aquí porque podrían conllevar delitos penales, éramos muy brutos a ratos. A mucha gente le aburrirá, pero mi amigo Antonio se ha empeñado en que lo publique, y a algunos les hará sonreir, por cierto, las fotos son las únicas que conservo de esos días…

Frasco Terron

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